En mis ratos de ocio, suelo tener algunos arranques medios locos, diría la gente común, pero yo llamo a esos momentos ATAQUES DE ESQUIZOFRENIA PURA...
En uno de esos ratos de inspiración surgió este proyecto: Mi Reloj Alado.
¿Cómo llegué a dar con él? Un día en el año 2006, pensando en el tiempo, intentando retener las horas que pasaban volando por mi vida. Luchando contra las agujas del reloj.
¿Dije Volando? ¿Dije Reloj? Sí, así fue que nació en mí la loca, loca idea de un reloj con alas que representen las HORAS QUE PASAN VOLANDO.
Unas alas que te permiten volar, ir y venir por nuestra propia vida una y otra vez.
Luego de estar días dando vueltas tratando de resolver este enigmático problema, me di cuenta que tenía en mis manos una herramienta perfecta para la creación de aquello que ya no podía detener más. El tiempo seguía pasando y los minutos desertaban …
Allí en aquél instante de sensatez dentro de mi locura crónica, descubrí que debía dejar que siguieran pasando los segundos sin intentar enfrentarme a ellos, sino viviéndolos y experimentándolos como si fuesen únicos.
Así fue que mis manos gestaron este RELOJ ALADO, que cautiva el tiempo, ese que pasa volando, para guardarlo dentro de mi corazón.
Desde entonces, ya no reniego más con las horas que se van, sino que les permito volar libremente…
Marcela Echegaray, octubre 2007
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