MARCE Y LA FAMILIA MUPPETS (Por Carlos Pesce)

Marcela: 

Y de aquí en adelante, que conste en actas, será referida como Marce, a secas.. porque ni “Mar..”, ni “Ma..” ni mierda de infantiles o psicoanalíticos nombres, para llamar a mi amiga… A ver inteligentes.. tirenme un apellido.. tirénme un nombre… (si hasta en la joda popular, hay un “¡pegame y llamame Marta..!”).

Hay apenas pajeros tangos, con las Marías.. y hasta quizás con otros nombres, y pueden revisar en “todotango.com” que no hay nada, ni un soneto ni una mierda, dedicado a una Marcela.

No digo que Homero Manzi, o Cátulo Castillo, sino apenas también Serrat (que le canta a Penélope…) o Sabina que le canta a Paula o Pablo Milanés que le canta a Yolanda… ¿O es que no existen las Marcelas..? Una injusticia che… 

Marce, (mi amiga Marcela que si existe y podemos dar fe de ello unos cuantos atorrantes que nos decimos sus amigos..), es una minita inteligente hasta decir basta, que nos engaña con sus ojitos verdes, y porque es linda… y a veces, hasta buena…

Guacha (y no es un insulto, sino una propiedad..), ya que nos toma de la manito para invitarnos a sus munditos.. y allí nos suelta… sin paracaídas, ni nada.

Por ahí tiene infinita razón en sus invites.. cosas de los poetas, de los artistas…

Yo, humildemente, creo que es un talento…

Como soy fotógrafo, quisiera que ella siempre estuviera sacando fotos… a todo lo que ve y siente… o imagina… los escritores quizás le pedirián.. que escriba más..

Y como todos tenemos razón siempre, opinando del tema de lo otros..  Marce nos escucha y nos dá bola, y no nos dá bola.. con la misma y natural conformidad, que su universo mental le manda…

En un mundo cotidiano chato, cuadriculado de lugares comunes, Marce nos invita a compartir otro espacio... el suyo... Nos habla de su infancia, y lo hace de una manera que inevitablemente nos remonta a la nuestra, nos habla de sus lugares, y nos remite a los nuestros.. y así  nos vá metiendo en temas más y más profundos…

Los de ella misma, que hasta quizás son los nuestros.. guacha y mala, pero con ojos verdes… con los que primero nos seduce y después con la excusa de compartirlos… nos tira a los leones de nuestro propio interior…

Marce, ( y quizás esto lo debería haber escrito al principio…) tiene cohetes..

No de los que van a la luna o a marte, o al espacio… así que de ahora en adelante, escribiré simplemente “cuetes”.. (y no precisamente cuetes en el culo,como piensan  inmediatamente todos mis amigotes.. con ésa facilidad de asociación inmediata que el barrio les dio..), sino cuetes en la cabeza... no de ésos que te despeinan… sino de los otros… los peligrosos… lo que te hacen pensar…

Como en las fiestas.. cuando éramos chicos… (ayer nomás…)  disfrutamos del ruido… del fuego, de las luces... y hasta nos despreocupamos del tío viejo, que con parte de su jubilación o su aguinaldo, compró los cuetes… (¿quién no recuerda acaso la mágica cañita voladora, una noche de un fin de año..?). Ni olvidamos al tío, ni el  asombro  y como tarados, seguimos mirando al cielo, disfrutando hoy día (que ya somos grandes…), de cualquier festival de fuegos artificiales… Marce, (como el tío viejo de entonces) nos está invitando casi sin querer y con la excusa o el pretexto del disfrute del festival de luces,  a que nos quememos irresponsablemente los dedos… a que nos saquemos un ojo de un chispazo… al picnic en un campo minado… a prender un cigarro cuando hay olor a gas… 

Hay una sutil sordidez cotidiana, de platos sucios, soretes de perros en la calle, de ceniceros desbordantes de puchos de la noche anteriror, paredes sin revocar, y techos con goteras, de los que Marce imperceptiblemente nos abstrae... cuando nos invita a compartir el mundo visto desde sus ojos verdes, y todo su desconcierto ante otro mundo poético inasible… en que no hay ojos de ningún color que te salven, y entonces agarrate Catalina…  

Marcela (Marce), tampoco está sola en la travesía. Tiene a Sol, una hija que se perfila con la sensibilidad de su madre y una familia que alguna vez irrespetuosamente grafiqué como unos Muppets.

Hace poco, se agregó a la foto Julio, con todos los méritos para el lugar, y de quién además esperamos cuando la sociedad de fomento se decida a hacer el “monumento a la paciencia”, nos sirva para sacar el molde.

Alguna vez nos peleamos con Marce, y nos mandamos mutuamente a la mierda… yo le hice caso, agarré la primera atorranta que se me cruzó en el camino, y como tantas veces, me tomé un avión, que me trajo a un lugar soñado de palmeras y mosquitos, donde se viene cocinando una revoluta.

Pero los amigos, somos así, nos queremos tanto que hasta nos peleamos… después se nos pasa el berrinche, y nos seguimos queriendo, y hasta olvidamos de por que carajo nos peleamos…

Marce, ahora se descuelga con un strep tease moderno y cibernético, y nos invita a ser sus cómplices, a seguir acompañándola en sus travesías… Imposible hacernos los giles y negarnos… Una fotito aquí, un poemita allá, y cuando nos dimos cuenta, zápate, otra vez nos zambullimos sin red a la mano que del otro lado del trapecio, sin llamarnos siquiera, nos tienta a que vayamos…

Desde Cambural, un pueblito perdido de Venezuela, le escribo esto a Marcela,
a fines de septiembre del año 2007.

El Carlos Pesce.


DISEÑO WEB: Macroservice contacto: escritos@marcelaechegaray.com.ar
..................................................................................................................................................................................................
inicio l ¿quién soy? l pR 1 l pR 2 l mas textos l mis proyectos l mis fotos l notas l agenda l audios l cruzadas l tenkius l links