------------------------------

DANIEL ARESSE - Diseñador, Periodista, Fotógrafo, Soñador...

UN POCO DE SU HISTORIA...

Danny Aresse o Fernando Daniel Aresse Tomadoni, tuve la osadía de caer en pleno barrio de Caballito un caluroso 20 de diciembre de 1956 a las 11 horas, cuando mi vieja cansada de aguantarme en la panza me mostró por primera vez el mundo que me tocaría en suerte. Mi infancia, adolescencia y juventud fueron vividas en mi querido Liniers, barrio que de tanto en tanto regreso para cargar pilas y seguir el camino de la vida.
Allí entre parques, plazas, calles, esquinas, pelota, TV y amigos fueron mis nutrientes para el futuro. Mi educación fue un tanto complicada: tres colegios en la primaria y tres en la secundaria...parece que el chico era un tanto liero. De la secundaria a la facultad de arquitectura, para  más tarde atraparme el diseño gráfico y la publicidad. Y los años pasaron y cuando me quise acordar, ya estaba casado y con dos hijos que son la luz de mis ojos. Y dos empleos, dos mascotas...Un buen día, un conocido me invitó a su programa: fue un amor a primera vista con la radio, un amor tan intenso que jamás dejé de hacerla. Así nacieron "Radio Guía", "Epocas", "Nuestro Barrio", "Misceláneas", "Magazine 2000", "El Mundo del Jazz" y sus nuevos contenidos: "El Duende de la Noche" y "Simplemente Vos y Yo"... Pero no solo de radio vive el hombre y con el correr de los años, incursioné en los medios gráficos con mi revista "Guía del Comprador" y como siempre vengo haciendo, colaboro en algunos medios zonales de San Martín y Liniers. Pero la escritura no está ajena a mi vida y desde hace seis años vengo escribiendo cuentos... O sea, lejos de ser un tipo mediático, soy más bien diría un comunicador. Y me gusta!...

Danny Aresse


UN POCO DE SU OBRA...

ILUSIONES...la vida te da sorpresas...sorpresas te da la vida 

Todo comenzó el día que llegaste de tu provincia natal. Con algunos pesos en el bolsillo, tu jogging y tu bolso enorme decidiste arribar a esta ciudad que te sorprendió y atrapó para siempre. Es que en tu pueblo este hervidero de gente y ruidos no existían. Todo era calma y para tus 20 años y tus aspiraciones a ser más, te quedaba chico el pago. Y aquel domingo donde la familia en pleno estaba reunida en torno a la mesa, decidiste encarar la situación y soltaste un “me voy a Buenos Aires” que conmocionó a todos. Ya no sonaban los cubiertos, ya los niños no hacían lío, y las lágrimas de tus padres fueron el prólogo de un comienzo a una vida nueva. Sabían ellos, tal vez, que era hora de despegaras del nido a un mundo distinto. Es que ir a Buenos Aires, era como ir a la Luna o Marte para esa gente noble y sencilla de campo. Y para ahorrar tiempo y lágrimas, decidiste embarcarte en el primer tren que saliese esa misma noche del lugar que te vio nacer.Y allí estaban todos tus afectos saludándote y tu mirada melancólica por la ventanilla, dejó escapar algunas lágrimas. Al arribar, decidiste sorprenderte con la ciudad que parecía devorarte y así, con el bolso colgando, comenzaste a caminar por las calles y avenidas mucho más veloces que las de del pueblo, viendo como la gente corría “sin un minuto de más”, como dice la canción. Pero ya estabas en Buenos Aires y tendrías que habituarte y adaptarte, cuidando que no te estafaran. Así tras largo caminar, conseguiste una habitación en un hotelito del barrio de Flores. La segunda etapa era conseguir empleo,dentro de lo que conocías. Buscaste por días enteros algún trabajo que fuese bueno. Pero desalentada, te encontraste con una vieja amiga de la infancia que en poco tiempo de estar en la ciudad, tenía su departamentito y un automóvil pequeño. Ella fue la que te sugirió dejar el hotelito e irte a vivir con ella a su hogar y que con inocencia aceptaste contenta. Sin duda fue tu peor elección, ya que cuando llegaste al hogar de tu amiga, te sorprendió lo bien decorado que estaba y lo lindo que era. Pero nada te hizo sospechar que era lo que escondía ese lugar, hasta que un día, ya con un empleo, llegaste un poco más temprano y encontraste gente desconocida en tu cama. Pasado el primer momento de sorpresa, tu amiga te dijo que no pasaba nada, que eran conocidos y que el de ella era un trabajo como cualquier otro y que si estaba dispuesta, podían compartir las ganancias. Desesperada, juntaste todo lo que tenías a mano y pegaste un portazo que casi arrancas la puerta con marco y  todo. Y otra vez en la calle, con tu bolso a cuestas y arrastrando tus ilusiones. Maldeciste el momento de venir a la gran Ciudad y decidiste sacar el boleto de ida a tu pueblo. Otra vez el viaje y el arribo entre lágrimas a la vieja estación de trenes. Esta vez no hubo conocidos recibiéndote, solamente la soledad de un andén en una mañana gris con ganas de llover lágrimas de desilusión por algo que no pudo ser...

 


DISEÑO WEB: Macroservice contacto: escritos@marcelaechegaray.com.ar
..................................................................................................................................................................................................
inicio l ¿quién soy? l pR 1 l pR 2 l mas textos l mis proyectos l mis fotos l notas l agenda l audios l cruzadas l tenkius l links